Para Ud, ¿esta guerra no tiene esperanza?
E.Todd : La organización social de los Pachtouns está hecha para la guerra, como la de los clanes somalíes: la guerra es el estado normal de esas sociedades, de modo que la duración para ellos no es un problema. A partir del momento en que los beligerantes son alimentados por frecuentes suministros de armas que vienen del exterior, es evidente que estos sistemas sociales van a derrotar a algunos millares de hombres venidos de lejos y aprovisionados difícilmente. Uno puede preguntarse si todo eso no va a terminar con un nuevo Dien-Bien-Phû o en una tranquila retirada.
Según el gobierno, pareciera que hay cosas en juego en este conflicto…
E.Todd: ¿Por qué quienes nos gobiernan quieren participar en una guerra ya perdida? He ahí la verdadera cuestión. Y en eso, como en los debates sobre la reintegración plena de Francia en la OTAN, tocamos lo simbólico. Esta maniobra tiene por objeto reafirmar un lazo con los EEUU. Yo no lo llamaría neo-atlantismo. El atlantismo era el lazo de Europa occidental con los EEUU en una época en la que ellos portaban los valores democráticos frente al totalitarismo soviético. No era muy del gusto de los Gaullistas pero en el contexto podía justificarse. Hoy en día, los EEUU son el país del dinero, del neo-liberalismo y de las desigualdades. Y lo que se perfila detrás de esta nueva asociación, es el occidentalismo. En un lazo fundado en una nueva ideología que se construye en el conflicto con el islamismo.
¿Pero a Francia no le interesa, por razones de política «realista», asociarse con los EEUU en vez de replegarse sobre ella misma?
E.Todd: Francia no tiene los medios de entrar en Afganistán, y eso ya es un objetivo desmesurado para los EEUU. Francia es una pequeña potencia y los EEUU son una potencia declinante. París existía terriblemente en la época de Villepin: después de su discurso en la ONU contra la entrada de Francia en Irak, ¡brillábamos! Pero bajo Sarkozy, le ocurre a Francia lo que le ocurrió a Inglaterra bajo Tony Blair: si nos transformamos en el perrito faldero de los EEUU, desaparecemos. Si nos alineamos, si perdemos nuestra independencia, desaparecemos. De Gaulle lo había comprendido: Francia no existe en la escala mundial, y solo puede justificar su puesto en el consejo de seguridad de la ONU y su posesión del arma nuclear cuando representa un actor autónomo. Al mundo le importa un cuesco la Francia de Sarkozy.
La lucha contra el terrorismo legitima también la entrada del gobierno en este conflicto.
E.Todd: Los occidentalistas se ven en situación de legítima defensa. El terrorismo existe, y debiese ser combatido por el contraespionaje y las fuerzas de policía, pero ciertamente no con guerras en el extranjero. El primer ataque contra Afganistón fue legítimo, se trataba de sacar de allí a Ben Laden; incluso los Rusos nos ayudaron. Pero la irakización de Afganistán forma parte de una agresión del mundo musulmán por parte del mundo occidental. El occidentalismo es una doctrina de extrema derecha que emerge. Francia va a estar del lado del mal: exponiendo las tropas francesas y participando en los bombardeos de la población civil afgana. Y, gracias a Sarkozy, nos arriesgamos incluso a lo que sufrieron Gran Bretaña y España con la guerra de Irak.
Ud habla de los atentados de Londres y de Madrid que tuvieron lugar después de la entrada de nuestros vecinos en Irak. Pero en este caso, solo se trata de enviar algunos centenares de hombres a un país en el que Francia ya tiene tropas…
E.Todd: ¡Justamente! ¡Recordar su baja cantidad, como hace el gobierno, es confesar que se trata de una acción simbólica! Los pocos barcos que vamos a poner en el golfo pérsico van a hacer reír a los Iranís. Pero nos posicionamos en una construcción ideológica contra el mundo musulmán. Esta postura es por lo demás muy coherente con el sarkozysmo en política interior.
¿Ud piensa que Nicolas Sarkozy está en una lógica de guerra con el mundo musulmán?
E.Todd: Lo que hizo su éxito desde la primera vuelta de la elección presidencial es la adhesión de una parte del electorado del Frente Nacional. Pudo ocurrir por causa de los disturbios en los suburbios, que fueron factor de traumatismo. Pero fue Sarkozy, ministro del Interior el que ocasionó esos acontecimientos. En la lógica del sarkozysmo, está la lógica de una combinación entre la incapacidad para afrontar los verdaderos problemas y la designación de cabezas de turco. Es clásico: cuando una sociedad está en crisis, tiene la posibilidad de elegir entre resolver sus problemas económicos y sus patologías sociales, o designar cabezas de turco. Sarkozy busca siempre un enemigo, siempre está en la agresión. Lo que se observa incluso en su comportamiento ordinario con los habitantes de los suburbios o los marinos pescadores.
Implicándose más en Afganistán, ¿Francia contribuye a desatar un choque de civilizaciones?
E.Todd: El análisis de Huntington sobre el choque de civilizaciones es falso, pero un gobierno puede tratar de hacerlo verdad. Pienso que la gente que nos gobierna será responsabilizada por lo que hace. La guerra es la pedagogía del mal. Los pueblos en paz piensan sanamente. A veces se entra en guerra por buenas razones pero, poco a poco, se desliza insensiblemente a la violencia por la violencia. Es lo que hubiese podido pasar en España si los Españoles hubiesen reaccionado mal ante los atentados: hubiesen podido incrustarse en el conflicto de civilizaciones. Creo que esta estrategia conflictual va a fracasar también en Francia. La búsqueda de cabezas de turco, la emergencia de una ideología islamófoba y hostil a los hijos de inmigrantes… no está en la naturaleza de Francia. Al final los Franceses siempre prefieren decapitar a los nobles en vez de a los extranjeros.
Entrevista a Emmanuel Todd – Marianne2 – 3 abril 2008 – traducción del francés de Luis Casado
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